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DEFINICIÓN
Una crisis epiléptica es la aparición transitoria de signos y/o síntomas debido a una actividad neuronal anormal excesiva o sincrónica en el cerebro; por otra parte, la epilepsia es una enfermedad del cerebro caracterizado por la recurrencia impredecible de crisis epilépticas de etiología heterogénea1. Para poder realizar el diagnóstico de epilepsia podemos aplicar tres criterios: al menos dos crisis epilépticas no provocadas (o reflejas) separadas por >24 horas, una crisis no provocada (o refleja) y una probabilidad de al menos 60% de presentar otra crisis durante los 10 años siguientes (similar al riesgo general de recurrencia tras la aparición de dos crisis provocadas) y el último criterio es el diagnóstico de un síndrome epiléptico2.
El término “crisis no provocada” supone la ausencia de un factor temporal o reversible que reduzca el umbral para la aparición de una crisis. Por otra parte, las crisis epilépticas producidas, en presencia de una neuroinfección aguda, desequilibrio hidroelectrolítico, contusión cerebral u otras situaciones que reduzcan el umbral de manera temporal y reversible, son llamadas “crisis provocadas” y no integran el diagnóstico de epilepsia2.
EPIDEMIOLOGÍA
La epilepsia afecta aproximadamente a 70 millones de personas en el mundo y más de 2 millones de casos son diagnosticados anualmente, con una carga mayor en países de ingresos bajos y medios3. En México, se estima una prevalencia de 10.8 a 20/1000 habitantes4. En la población infantil mexicana los datos son escasos y variables, con prevalencias reportadas entre 3.9 a 44.3/1000 niños en diferentes regiones del país5.
En la población pediátrica, las crisis focales representan más de la mitad de los casos y, dentro de ellas, las que evolucionan a tónico-clónicas bilaterales constituyen aproximadamente el 20% del total6. Las causas estructurales constituyen el principal grupo etiológico, seguidas por causas genéticas y, en menor medida, infecciosas y metabólicas7.
En México, según el Registro Nacional Multicéntrico de Epilepsia, realizado de marzo de 2021 a diciembre de 2022, las dos principales causas estructurales fueron las malformaciones del desarrollo cortical y la encefalopatía hipóxico-isquémica8.
CLASIFICACIÓN Y NOMENCLATURA
La Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE) publicó la propuesta de actualización de clasificación de crisis epilépticas en abril del 2025 basada en la publicada en el año 2017; de la cual se conservaron los cuatro tipos principales: focal, generalizada, de origen desconocido si focal o generalizada y no clasificada9. (Cuadro 1)
La palabra “inicio” se eliminó de los principales tipos de crisis epilépticas, ya que en modelos experimentales se ha constatado el inicio focal con rápida propagación, incluso en las crisis generalizadas9. Desde la clasificación de 2017 se ha usado el término “focal” en lugar del término “parcial”, ya que indica una mayor precisión en relación a la localización de redes anatómicas y no simplemente “una parte” del cerebro10.
Las crisis focales utilizan el estado de “consciencia” (contacto con el medio) como clasificador; la cual se evalúa mediante la capacidad de responder a órdenes verbales apropiadas para el paciente, así como la capacidad de recordar durante los episodios. Así entonces, podemos tener crisis focales con o sin alteración de la consciencia en cualquier parte del desarrollo temporal de la crisis y si el estado de consciencia es desconocido, se clasifica como focal sin especificar la subclasificación por consciencia9.
En la clasificación de 1981 una crisis focal con consciencia preservada correspondía al término “crisis parcial simple” y una crisis focal con consciencia alterada se denominó “crisis parcial compleja”; sin embargo, estos términos dejaron de usarse, ya que pueden ser interpretadas como más complejas de entender o tratar. En las crisis generalizadas, la consciencia no es usada como clasificador debido a que la actividad epileptiforme involucra desde su inicio redes bilaterales y condiciona el compromiso de la consciencia9.
Tanto las crisis epilépticas focales como las generalizadas pueden describirse con o sin manifestaciones observables en la versión básica (cuadro 2) o con base a la secuencia cronológica de la semiología en su versión ampliada (utilizando flechas para señalar la evolución de la crisis) (cuadro 3), para lo cual se deberá especificar en caso necesario la localización anatómica de las manifestaciones observadas y su lateralidad (cuadro 4). El término “convulsión” está en desuso, ya que es un término ambiguo usado para expresar actividad motora sustancial durante la crisis epiléptica; sin embargo, no todas las crisis tienen manifestaciones motoras y por lo tanto debe ser evitado9.
El tipo de crisis “focal a bilateral tónico clónica” corresponde al término previamente usado como “inicio parcial con generalización secundaria”. El término “focal a bilateral tónico clónica” permite diferenciar mejor el patrón de propagación de una crisis a diferencia de “generalizado”, que se reserva para crisis que involucran redes bilaterales desde el comienzo de la crisis. Las crisis tónico clónicas pueden ocurrir en los tres tipos de crisis principales (focal, generalizada y desconocido si focal o generalizado) y están asociadas con la mayor morbimortalidad10.
El término “origen desconocido” es utilizado cuando existe información disponible para categorizar algunos aspectos de las crisis, pero no suficiente para determinar si son focales o generalizadas; también podemos incluir el estado de consciencia preservada o alterada, si el estado de consciencia es desconocido se clasifica como desconocida si focal o generalizada sin especificar la subclasificación por consciencia10. Las crisis “no clasificadas” son aquellas en las que no existe información suficiente para poder clasificarlas; sin embargo, podrían ser reclasificadas más adelante conforme se obtiene más información acerca de la crisis9.
REFERENCIAS
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- Fisher RS, Acevedo C, Arzimanoglou A, Bogacz A, Cross JH, Elger CE, et al. ILAE official report: a practical clinical definition of epilepsy. Epilepsia. 2014;55(4):475-82.
- Thijs RD, Surges R, O’Brien TJ, Sander JW. Epilepsy in adults. Lancet. 2019;393(10172):689-701. doi: 10.1016/S0140-6736(18)32596-0
- San-Juan D, Alvarado-León S, Barraza-Díaz J, Dávila-Ávila NM, Hernández-Ruiz A, Anschel DJ. Prevalence of epilepsy, beliefs and attitudes in a rural community in Mexico: A door-to-door survey. Epilepsy Behav. 2015;46:140-3.
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- Reséndiz-Aparicio JC, López-Vargas Y, Vargas-Ramírez G, Rogel-Cuevas J, Castro-Macías JI, Soca-Chafre G, et al. Etiología de la epilepsia en México: resultados del registro multicéntrico nacional. Rev Neurol. 2024;79(7):199-206.
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