ISSN-01862 391

e-ISSN-2395-8235

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Periodicidad: bimestral
Editor: José N. Reynés Manzur
Abreviatura: Acta Pediatr Méx
ISSN: 0186-2391
e-ISSN: 2395-8235

Tamizado oftalmológico neonatal

Ophthalmological neonatal screening

Acta Pediatr Mex 2015;36:361-363.

Juan Carlos Juárez-Echenique

Servicio de Oftalmología.
Instituto Nacional de Pediatría, Ciudad de México.

Recibido: 2 de marzo del 2015
Aceptado: 30 de junio del 2015

Correspondencia: Dr. Juan Carlos Juárez Echenique
Instituto Nacional de Pediatría
Insurgentes Sur 3700-C
CP 04530 Ciudad de México
jcajuarez@gmail.com

Este artículo debe citarse como
Juárez-Echenique JC. Tamizado oftalmológico neonatal. Acta Pediatr Mex 2015;36:361-363.

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El 24 de abril del 2013, en el Diario Oficial de la Federación, dentro de la Ley General de Salud, en el capítulo V: Atención Materno-Infantil, artículo 61, fracción IV, se publicó: “La aplicación del tamiz oftalmológico neonatal, a la cuarta semana del nacimiento, para la detección temprana de malformaciones que puedan causar ceguera, y su tratamiento, en todos sus grados”.1 Esto nos incumbe como pediatras que buscamos siempre la mejor atención de nuestros pacientes, además de las implicaciones legales.

No hay una norma técnica que describa cómo realizar este tamizado y son pocas las publicaciones que mencionan su utilidad real. La Academia Americana de Pediatría establece que, como mínimo, se debe realizar la exploración ocular con maniobra de Brückner (reflejo rojo)2 que consiste en ver a través del ocular del oftalmoscopio directo el reflejo que se produce en la retina al iluminar el ojo, que debe ser de color anaranjado rojizo, similar al que se ve en fotografías tomadas con flash (Figura 1). Esta maniobra es sencilla y rápida pero poco útil porque evalúa, en una forma muy básica, los medios ópticos del ojo: córnea, humor acuso, cristalino y vítreo, además del reflejo del color de la retina. Si el reflejo se ve como “vidrio despulido”, negro o distorsionado, nos indica que los medios ópticos están alterados (catarata, errores refractivos, hemorragia vítrea, etcétera); si el reflejo tiene un color diferente al rojo indica que algo hay en la retina que distorsiona el color: retinoblastoma, colobomas, entre otros. Esta prueba es muy sensible y nos indica que algo no está bien pero es poco específica ya que no determina exactamente la alteración. En este punto el pediatra debe enviar al paciente al oftalmólogo para definir el diagnóstico. Esto es lo mínimo que un médico no oftalmólogo debe hacer como tamizado ocular desde el nacimiento del bebé y en cada consulta que se tenga. No toma más de 15 segundos, no se manipula al paciente y debería ser la primera maniobra exploratoria a realizar.3 Si bien su utilidad e importancia están demostradas tiene sus limitaciones. Un tamizado ocular óptimo debería ser realizado por un oftalmólogo (de preferencia con la subespecialidad en oftalmología pediátrica) que evaluaría con equipo oftalmológico y con dilatación de pupila el segmento anterior y el polo posterior del ojo. Así se llegaría a un diagnóstico oportuno y se establecería el tratamiento adecuado lo más pronto posible. Sin embargo, lamentablemente, no es muy factible en la mayoría de los hospitales por el costo que implica y por la falta de personal oftalmológico capacitado para realizarlo.

Actualmente se pueden adquirir cámaras portátiles de fondo de ojo como la Pictor Plus® (Volk, Inc.) que permiten obtener fotografías de alta calidad de la retina, nervio óptico y segmento anterior. Es fácil de utilizar por personal no médico capacitado y enviar las imágenes para ser revisadas por especialistas, lo que permite una mayor cobertura de atención y reduce los costos. Próximamente la telemedicina que ya está a nuestro alcance podría ser la mejor opción para realizar el tamizado oftalmológico a todos los recién nacidos (Figura 2).

Otro hecho es el beneficio que ofrecemos a los recién nacidos al realizar el tamizado ocular oportuno; las alteraciones oculares pueden poner en riesgo la función visual. Pueden, además, relacionarse con afecciones que afectan otros órganos y sistemas; señales que podrían pasar inadvertidas y cuyo diagnóstico se realiza al revisar el ojo. De no hacerlo se pone en riesgo la vida de los pacientes como en el caso del retinoblastoma, que se puede diagnosticar desde el nacimiento.

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